Iba caminando como un gilipollas, sin quitarle ojo a ese maldito trozo de papel. Había leído tantas veces esa jodida dirección que cuando fuera un puto viejo verde y no pudiera recordar ninguna de las idioteces que cometí tan sólo recordaría esa jodida dirección.
La dirección en si no importaba. Lo que realmente hacía que mi polla pegara saltitos de emoción era toda esa situación. Los labios de aquella fulana diciéndome todas aquellas cerdadas. Había oído hablar de ella. No era una puta ni nada de eso, sólo era una chica depravada en busca de cosas raras y emociones fuertes. Me dijo con esos labios que debían de chuparla de fábula que quería saber hasta dónde podía llegar un tío tan cascado como yo.
No es que sea viejo, enserio. Con cascado se refería a que estaba hecho mierda. Tengo treinta y pocos, pero todas esas drogas -alcohol, coca, maría, apuestas, sexo, vida...- me habían dejado fatal. Aún así seguía siendo bastante atractivo. Y follaba que daba gusto. Dejaba a todas esas zorras tremedamente satisfechas. A las putas no. Las detestaba completamente.
Casi había llegado al sitio indicado en el papelucho con olor a colonia barata. No olor a fulana, pero si a chica barata. Mi polla era otro ser independiente a mí. Palpitaba. La sentía apretada ahí abajo. Estaba deseosa de salir y disparar a aquella rubia. No quería detenerme ni un momento. Tenía miedo de si mi cascado cuerpo podría soportar toda aquella emoción. Me salía del pellejo. Creo que ni cuando me la estuviera chupando estaría tan excitado como lo estaba en ese momento.
Llegué a la dirección. Un motel bastante bonito para lo que parecía ser. Al entrar, el encargado me miró de arriba abajo.
-Eh, tío, ¿a qué habitación vas? No quiero problemas. -Los tipos como yo siempre traíamos problemas. Y eso que pocas veces había zurrado a alguien. Unas diez veces quizás.
-Tranquilo, voy a la 302. Vengo a visitar a Clarisse, una amiga.
No dijo nada, me miró y volvió a su revista de tetas.
Me quedé mirando los diferentes pasillos. Estaba tan cachondo que no sabía a dónde ir.
-Derecha, izquierda, dos pisos arriba y derecha. No tiene pérdida.
-Gracias.
Estaba allí, delante de su puerta. Quería degustar ese momento. Quería disfrutarlo. Cocinar a fuego lento la sensación de pasión que recorría mi cuerpo en esos eternos segundos. Tenía el corazón en los cojones. Madre mía, que cachondo estaba. Mi polla palpitaba de gusto. Me encantaba disfrutar esos jodidos momentos.
Llamé.
-¡Oh, Charlie! Te estaba esperando. No te imaginas lo cachonda que estoy.
-Claro que lo imagino, nena.
Cerré la puerta tras de mí. Puse mi mano entre su cuello y su cara. Esos jodidos labios rojos. Pasé mi pulgar por esos labios. No quería olvidarlos. Quería tenerlos secuestrados en mi pulgar. Seguro que cuando sea un viejo decrépito recordaré esos labios al mirarme el pulgar.
La besé lentamente. De forma cariñosa. Ya habría noche para la pasión.
Estábamos en la cama, comiéndonos mutuamente. Yo mordía su cuello con pasión. Esa zona de las clavículas me volvía loco. Ella se estaba volviendo loca, deseosa de que me la follase. Pero esa perra iba a esperar.
Después de más de diez minutos arrancando la pasión de nuestra piel, comencé a meterle los dedos. No quiso llegar. Cuando quise darme cuenta, ella tenía todo eso en la boca. Su lengua no sería tan roja como sus labios, pero me estaba volviendo loco.
Antes de que pudiese si quiera pensarlo, ya estaba toda dentro.
La embestí brutalmente. Caí rendido, pero no mi polla. Se puso encima, parecía un jinete y yo, su caballo.
No recuerdo cuántas horas pasamos follándonos.
Al terminar, estábamos abrazados. Mientras tonteábamos con cosquillas, mordiscos y besos le dije lo mucho que la quería. Ella no me creyó. Las mujeres jamás creen esas cosas. Pero les encanta que se lo digas.
Dormimos abrazados. A la mañana siguiente, después de desayunar y con una calma y cariño propios de un polvo después de sequía, abrí la puerta y me fui. No sin dejarle una nota con su mentira favorita.
martes, 29 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
Sin etiquetas
Me gusta que no haya nada
sólo besos y miradas.
No me gustan etiquetas raras
sólo el saber que tú me quieras.
No quiero preguntas y respuestas
sólo sexo mañanero
y la complicidad de los que saben
que el querer
no son promesas.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Viejas glorias.
¿Sabes qué?
En la radio se repiten
siempre
esas malditas canciones.
Como si fueran una doctrina
o una regla de honor
como si no hubiera más
que escuchar esas modas
desfasadas
para la gente ingentes.
He descartado
tantas falsas emisoras
que he acabado grabando
mi ronca voz
diciéndome que todo va bien
y tarareando viejos rocks.
Entre tantas palabras
he dejado de lado
todas las que no dicen nada.
Viejo amigo, tú sabes
que esquivo letras
como si de puñales se trataran.
En la radio se repiten
siempre
esas malditas canciones.
Como si fueran una doctrina
o una regla de honor
como si no hubiera más
que escuchar esas modas
desfasadas
para la gente ingentes.
He descartado
tantas falsas emisoras
que he acabado grabando
mi ronca voz
diciéndome que todo va bien
y tarareando viejos rocks.
Entre tantas palabras
he dejado de lado
todas las que no dicen nada.
Viejo amigo, tú sabes
que esquivo letras
como si de puñales se trataran.
No parece Navidad.
El sol acomoda las aceras
paseadas por señores con bolsas de el corte inglés.
No le han quedado razones al mundo para nevar,
ni siquiera para que parezca navidad.
Parece que sea uno de esos días de Agosto
que no sirven para nada
que pasan mil cosas y nadie le importa
porque aún no va a nevar.
Ya se cansó el frío de perseguir corazones,
de mandar a juicio a autores
por creer saber de amor.
Y nada es lo que crees
porque ya ni siquiera parece Navidad.
paseadas por señores con bolsas de el corte inglés.
No le han quedado razones al mundo para nevar,
ni siquiera para que parezca navidad.
Parece que sea uno de esos días de Agosto
que no sirven para nada
que pasan mil cosas y nadie le importa
porque aún no va a nevar.
Ya se cansó el frío de perseguir corazones,
de mandar a juicio a autores
por creer saber de amor.
Y nada es lo que crees
porque ya ni siquiera parece Navidad.
lunes, 2 de julio de 2012
Aquellos ojos.
Hará ya un año
que mis mejillas se incendiaron.
Un año, marchito y deshecho.
Un año, que en un suspiro ha pasado.
que mis mejillas se incendiaron.
Un año, marchito y deshecho.
Un año, que en un suspiro ha pasado.
sábado, 23 de junio de 2012
Romance de la sombra
Sombra de mi sombra,
luz de mi vida.
En el fondo de mi alma
me has clavado tu espina.
Y me quedé en noches
de Lunas llenas
añorando como en un beso
hacías estallar mis venas.
Cada te quiero que te entregué
sin reparos.
Cada palabra que mil veces
te dediqué en vano.
Cada sentimiento que pensé
sin pensarlo.
Y mis ojos que en las primeras noches
no creyeron amarlo.
Ni mil romances pueden igualar
la belleza de tu amor.
Ni mil romances, créelo
pueden apagar el dolor.
luz de mi vida.
En el fondo de mi alma
me has clavado tu espina.
Y me quedé en noches
de Lunas llenas
añorando como en un beso
hacías estallar mis venas.
Cada te quiero que te entregué
sin reparos.
Cada palabra que mil veces
te dediqué en vano.
Cada sentimiento que pensé
sin pensarlo.
Y mis ojos que en las primeras noches
no creyeron amarlo.
Ni mil romances pueden igualar
la belleza de tu amor.
Ni mil romances, créelo
pueden apagar el dolor.
Rizo.
Por el cuello cae un rizo
que, perezoso,
resbala por su hombro.
Y yo le beso un rizo y le beso el hombro.
Y se me antoja
besarle el ojo.
Y ahora se me antoja
besarle un pecho.
Y déjame prometerle un desahogo
a tu alma, y provocarle un esbozo
de una sonrisa
a tu mirada.
Déjame que de un orgasmo
te haga estallar
y que en un gemido logres encontrar
aquel rizo
que en un inicio
mis sentidos hizo explotar.
que, perezoso,
resbala por su hombro.
Y yo le beso un rizo y le beso el hombro.
Y se me antoja
besarle el ojo.
Y ahora se me antoja
besarle un pecho.
Y déjame prometerle un desahogo
a tu alma, y provocarle un esbozo
de una sonrisa
a tu mirada.
Déjame que de un orgasmo
te haga estallar
y que en un gemido logres encontrar
aquel rizo
que en un inicio
mis sentidos hizo explotar.
Abril
La soledad me consume.
Envenena, vena a vena,
mi corazón.
La pesadumbre
atosiga la espera
y ahoga la esperanza
de tenerte -de nuevo-
cada noche
entre mis brazos.
Envenena, vena a vena,
mi corazón.
La pesadumbre
atosiga la espera
y ahoga la esperanza
de tenerte -de nuevo-
cada noche
entre mis brazos.
Morena apasionada.
Sus ojos y su pelo
poseen el suave color de la tierra
y ellos te hechizan
como en un conjuro de pasión de Minerva.
Su cuerpo suave
de figuras delicadas
ofrece el fuego
de la bella Diosa armada.
En sus labios,
nube roja de algodón
que despiertan, a su paso,
más de una erección.
La voluptuosa,
la de bellas caderas tatuadas
la que con una palabra
hace mover montañas.
La morena
aquella tan deseada,
la que en un pestañeo se hace llamar
la morena apasionada.
poseen el suave color de la tierra
y ellos te hechizan
como en un conjuro de pasión de Minerva.
Su cuerpo suave
de figuras delicadas
ofrece el fuego
de la bella Diosa armada.
En sus labios,
nube roja de algodón
que despiertan, a su paso,
más de una erección.
La voluptuosa,
la de bellas caderas tatuadas
la que con una palabra
hace mover montañas.
La morena
aquella tan deseada,
la que en un pestañeo se hace llamar
la morena apasionada.
Amor al amor no amado.
En un espasmo te ofrezco mi cielo
En un suspiro, todos mis silencios.
Todas las palabras que te entregué sin reparos
y, aún hoy, son todas en vano.
Pues un te amo no significa nada
si con ello intento definir lo que mi alma por ti exhala.
Conectados.
No es un nudo lo que nos une,
pues somos la misma cuerda,
que nos desata de la locura
para salir de toda esta mierda.
Y con sumo gusto mi alma apura
chorro a chorro, gota a gota,
lo que tú en mi provocas.
En un suspiro, todos mis silencios.
Todas las palabras que te entregué sin reparos
y, aún hoy, son todas en vano.
Pues un te amo no significa nada
si con ello intento definir lo que mi alma por ti exhala.
Conectados.
No es un nudo lo que nos une,
pues somos la misma cuerda,
que nos desata de la locura
para salir de toda esta mierda.
Y con sumo gusto mi alma apura
chorro a chorro, gota a gota,
lo que tú en mi provocas.
Razones.
El pájaro no duerme;
vuela libre
por valles y sueños.
El pájaro se esconde
entre el viento
y evita así suspiros y lamentos.
Es libre pero algo no le late
pues su razón está dormida
y entre sus alas
el viento le esquiva
para saciar su alma vacía.
vuela libre
por valles y sueños.
El pájaro se esconde
entre el viento
y evita así suspiros y lamentos.
Es libre pero algo no le late
pues su razón está dormida
y entre sus alas
el viento le esquiva
para saciar su alma vacía.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Feel me around you.
He perdido todas mis batallas
rendida a tus pies
y apenas estoy agotada.
En tus ojos he olvidado preguntas del pasado
y en tus labios he encontrado todas las respuestas que no buscaba.
Has prendido la llama que nadie logró prender
y como en una sutil brisa veraniega
has hecho que pierda la cabeza por ti.
rendida a tus pies
y apenas estoy agotada.
En tus ojos he olvidado preguntas del pasado
y en tus labios he encontrado todas las respuestas que no buscaba.
Has prendido la llama que nadie logró prender
y como en una sutil brisa veraniega
has hecho que pierda la cabeza por ti.
domingo, 15 de enero de 2012
Reflexiones de gato callejero I
Ya no hay miedo.
El miedo a caer muere con la caída.
El miedo a amar moría con tu mirada.
Ya solo queda la soledad
que ahora me hace compañía.
Y los besos, felices, los guardo en mi memoria
no vaya a ser que se me pongan tristes.
El miedo a caer muere con la caída.
El miedo a amar moría con tu mirada.
Ya solo queda la soledad
que ahora me hace compañía.
Y los besos, felices, los guardo en mi memoria
no vaya a ser que se me pongan tristes.
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martes, 13 de diciembre de 2011
Detalles
Entre tus prisas no encontré nada de ayer.
¿De que te sirvieron aquellas excusas?
Como para acercarla mi mirada la busca...
Pero no he logrado encontrarte entre mi aliento.
Ayúdame a meterte en mi mundo.
¿De que te sirvieron aquellas excusas?
Como para acercarla mi mirada la busca...
Pero no he logrado encontrarte entre mi aliento.
Ayúdame a meterte en mi mundo.
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Oh, vamos. Sabes que no es por mi.
Deja de buscar entre nuestras antiguas entradas el amor que no quisiste.
Ni te engañes, ni sientas compasión por mi.
Ni te engañes, ni sientas compasión por mi.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Hey
Escúchame.
Pues las palabras se las lleva el viento.
Y yo no puedo silbar,
pues me he quedado sin aliento para gritar.
Pues las palabras se las lleva el viento.
Y yo no puedo silbar,
pues me he quedado sin aliento para gritar.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Mierda
Hoy te he echado de menos.
He extrañado tu forma de decirme te amo.
He recordado las noches y los días.
Y las suaves caricias que me ofrecían tus manos.
Y he pensado:
¿Por qué nos hicimos tanto daño?
domingo, 13 de noviembre de 2011
IV
Se derritieron aquellos labios
que suspiraban te quieros.
Y corres.
Pero no sabes a dónde vas.
Y mueres.
Y no sabes a dónde irás.
Pero siempre queda algo por lo que luchar.
Aunque sea levantarme para ver su mirada
una vez más.
que suspiraban te quieros.
Y corres.
Pero no sabes a dónde vas.
Y mueres.
Y no sabes a dónde irás.
Pero siempre queda algo por lo que luchar.
Aunque sea levantarme para ver su mirada
una vez más.
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III
Todo murió.
Es una nueva era.
Ya no importan las personas,
sólo las guerras.
En mi cabeza resuenan los pasos
del cascabel que fui en antaño.
Y en mi memoria,
aquellos besos
que por más que corra no alcanzo.
Huid.
Pues mis labios han encontrado
la pieza del olvido que los llevará a la perdición.
Huid.
Pues mis ojos ya se han cerrado
dispuestos a no sentir más ningún corazón.
Es una nueva era.
Ya no importan las personas,
sólo las guerras.
En mi cabeza resuenan los pasos
del cascabel que fui en antaño.
Y en mi memoria,
aquellos besos
que por más que corra no alcanzo.
Huid.
Pues mis labios han encontrado
la pieza del olvido que los llevará a la perdición.
Huid.
Pues mis ojos ya se han cerrado
dispuestos a no sentir más ningún corazón.
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