martes, 25 de junio de 2013

Insomnio.

Hoy he pasado la noche en vela.
Amándote.
Sintiéndote muy cerca.
Y he vuelto a darme cuenta
de que ni te tengo
ni te puedo tener.

Pero aún así te sigo amando en la soledad.
La soledad de mis noches de insomnio
en las que creo que vuelves a besarme
con las ganas de antes.

He tenido tantas ganas de amarte una vez más
en nuestro ajado sillón
que mi corazón no ha podido dormir
alentado por la culpa de haberte perdido
por ser tan como soy yo
y menos como es ella.

Poesía del asco.

Y estas palabras no sirven de nada.
Si es que me asquea todo ya.
No rimo.
No sé si puedo llamarlos versos.
Esto es la poesía del asco,
de cuando me doy cuenta
de que la sociedad está perdida,
de que probablemente
ni yo misma me salve.
Pero tendré que quererme a mí misma.
Si no, nadie lo hará.

Nunca llegan

Lamento mi odio
-aunque más bien es asco-.
Estoy en una vieja parada de bus.
Amanece.
Llueve.
No espero ningún bus.
Sólo quise pararme a escribir.
Ahora llegaré a casa,
me tiraré en la cama
y pensaré en que me has hecho daño.
Pero luego dormiré
y me levantaré, de nuevo,
completa de odio.

Personas.

¿Qué carajo significará la palabra "persona"?
Si ese término está deshumanizado.
Si no importa
lo que seas.
Sólo querrán hundirte.
No valen personas importantes,
si son sólo trozos de carne humillantes.

Si ya no valen amigos.
Ni sexo, ni sonrisas.
Si las calles están mojadas
porque todos ellos tratan
de limpiar la mierda
que está en su cabeza.

Más que un libro

Mejor que me vaya a leer
al viejo Bukowski,
que me olvide de tus te quiero
y de tu forma tonta de cansarte.
Que no quiero ser un libro de esos
que te lo lees y te olvides.
Que quiero que me abras de vez en cuando.
Buscando consejo
o necesidad.
Pero que me abras,
tarde o temprano.

Seré de otros besos

Páginas en blanco.
Papel,
que no es más que nada
ni menos que más.
Y al final se convierten en todo,
amores al azar
que convierten esto
en mucho más que papel y tinta.
Polvos absurdos
que me hacen necesitarte
y sentirte tan adentro
como cuando estábamos follando.

Ahora, quizá...

Ahora que sé que puedo hablarte de todo.
Quizás deba preguntarte
si pensabas en ella
cuando te dejabas follar.
Si te sentías mal
cuando me decías te quiero
y en tu cabeza sólo estaba ella.
Si te dolía ilusionarme.
Si te arrepentiste de besarme.
O si es que acaso te crees tú
todas las excusas que me pusiste.

Húyeme

Quizás si te follo deprisa
tardarás más en irte.
O quizá trato lograr
que huyas antes
para no perderme
en el intento de quererte.

Y si no te vas
a pesar de todos mis impedimentos
no me quedará otra
que poner la otra mejilla
para que me des un beso.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Ódiame por saberlo

Destrúyeme
que no me importa.
Párteme el alma
a pollazos que no signifiquen nada.
Que ya me encargo yo
de buscarles significado.

Mátame
que no me importa.
De un beso,
de una mirada.
Párteme el alma
a promesas que no signifiquen nada
que ya me encargo yo
de olvidarlas.

La dama de negro, que nunca va de luto.

¡Qué frío eres!
Qué enigma te recuerda.
La mirada enamorada
de hace tantos años.
Has perdido la opción
de salir corriendo
y te quedas parado
de bruces contra el suelo.

Y ya no recuerdas nada.
Todos tus recuerdos son de ella.
Su mirada es toda tuya.

Sabes que te olvidó,
que jamás te amó.
Te esfuerzas en recordarla
en sentir su piel.
Su pelo corriendo por su espalda desnuda.

Pero ella ya no está ahí.
Se fue.
Como tú para el mundo.
Ah, alma solitaria
debilitada por una mujer.
No la olvides
-es imposible-
sólo deja de sentirla.

Tu perdedora particular

Déjate el alma en la puerta
que quiero follarte sin remordimientos.
No me toques el corazón
que sólo te quiero follar.

Los "te quiero" no entraban
en tu contrato sexual.

No me beses
ni me acaricies
que no te olvides
que yo sólo te quiero amar.

Octubre.

Él no tiene corazón
sólo tiene el pecho lleno
de lucecillas sin nombre.

Sus ojos no ven nada
sólo si los cierra
recuerda quién manda.

Él sabe de todo
pero no sabe amar.
Y su mirada vacía
denuncia que está solo.
Me pide a gritos que le ame
y sus labios
me gritan que huya
antes de que me destruya.

Hasta Bukowski se enamora.

Bukowski también se enamora.
Bukowski llora por una mujer.
Bukowski se lamenta cual perdedor.
Bukowski siente nostalgia
y llora
y muere
y bebe.
Bukowski se lamenta
y se levanta
y va a buscar a otra mujer.

Tú y mi razón dormida.

Desciendo a la locura
de poseer todas tus mentiras.
Toda esta basura
de el querer,
de amar sin amar,
de follar sin sentir,
de follar sin besar.

No tengo excusas que ofrecerte,
ni dudas.
No más que el aliento derrotado
de la reina destronada.

Acostumbrada a no esperar.
Esperé.
Y como todo.
Todos los perdedores,
todos los días
se sientan en su butaca
a perder el tiempo
y la cabeza.

La causa del perdedor

Soñar con sus fríos labios
apuñalándome.
Su cuerpo se abandona
a mi uso.
Me deja su placer,
se deja hacer.

Se deja tocar
y no me toca.
Sus frías manos
me abandonan
a la soledad
de sólo desearle yo.

No obtengo nada,
ni el favor de su mirada.
Nada más que la pasión
de tenerle sólo yo.

Fue rutina, más que amor.

No me escuches.
No oigas a mi alma gritarte.
No quiero que sepas que te amo
y si lo escuchas
intenta al menos olvidarlo
que no quiero que me mires
como si fuera un libro abierto
que necesito mis enigmas,
ser un puzzle
más que un polvo.
Lo que sea.

Desnúdame en tus sueños.
Fóllame el alma.
Déjame cicatrices inolvidables
que no quiero olvidar
que algún día me follaste
fingiendo que me amabas.
Como si no fuéramos nada
pero siéndolo todo.

Mi pasión es mi odio y tu silencio mi única razón

Busco tu amanecer
como si fuera agua en el desierto
y lo detesto.
Deja de clavarme tus palabras,
deja tus miradas,
esquiva mis llamadas.
No quiero pensarte
ni sentir que te quiero.
Mátame,
que quiero odiarte.
Ahógame
entre orgasmos.
Hazme odiar tu piel,
hazme rabiar de amor
hasta acabar follando
bajo tu balcón.



"Una vez devorada la polla, le sigue el corazón"

Sumida en mis noches
de sexo desenfrenado.
No puedo recordar amarte.
Tengo la necesidad
de tenerte a mi lado
y la obligación de huir
de tus labios.

Mas no trates
de obligarme a sentir
que tengo los sentimientos
difíciles de partir.

Apaga la luz, que ya no alumbra.

En esas noches sucias
de estrellas que no brillan
donde me dejaste.
Allí nazco
y escribo
sucios folios
de estrellas olvidadas
que sólo las recuerda mi ego
por haberlas inventado.

Tu luz me abandonó.
No necesito más
que el recuerdo de tu huida.

martes, 26 de marzo de 2013

Como sea pero en mí

Quiero -más que desear-,
me apetecen
mis labios en tu oreja.
Quiero tus manos
-sin estarse quietas-
en mi cuerpo.
Quiero mi ropa
en el suelo de tu cuarto
y los calcetines
a tus pies.
Quiero mis uñas
en tu espalda
y mis gemidos
en tu oído
pegados a tus sentidos.

Quiero que pase
como si nada hubiese pasado
y que pienses en ello
sin querer pensarlo.